
La situación en Palestina en tiempos de Jesús era difícil y conflictiva, y después de la muerte de Jesús se agravó aún más, Palestina era y sigue siendo tierra ocupada por un poder extranjero Las tropas romanas se movilizan con frecuencia. Ver tropas extranjeras ocupando el territorio de una no es nada agradable A los soldados romanos los conozco muy bien, pues aquí en Filipos, una colonia romana, viven muchos de ellos y muchos aspectos de la vida de esta colonia son de carácter militar Además, los distintos impuestos que hay que pagar a los romanos representan una gran carga. A estos impuestos se añade el impuesto del templo, que todos los judíos, aun los que viven en la diáspora, tienen que enviar a Jerusalén Jesús no veía eso con buenos ojos.
La cuna del movimiento de Jesús fue Galilea, una región básicamente campesina, a pesar de que allí hay bastantes ciudades helenisticas La mayoría de los habitantes de esta provincia (aproximadamente el ochenta a noventa por ciento) se dedica a la
agricultura, sobre todo de olivos, higos y viñedos. A Jesús siempre le gusto hablar de la buena nueva, lo que él llamaba el reino de Dios, a través imágenes del campo (Mateo 13.24-30; Marcos 4.26-32), porque eso era lo que tuvo a su alrededor toda la vida. Él era de Nazaret un pueblucho insignificante, con muy pocos habitantes. Nazaret esta en un cerro y la rodean vanos cerros Los paisajes de Galilea son hermosos. Yo creo que a Jesús no le gustaban las ciudades. Todas las ciudades griegas se parecen y su construcción es impresionante. Yo nunca estuve en Séforis, una de las ciudades más importantes de Galilea, a unos cuatro o cinco kilómetros de
Nazaret, pero me la imagino muy parecida a Filipos, aquí donde vivo.
Seguramente tiene su teatro, su gimnasio, sus baños y las casas bonitas de los ricos. En esas ciudades se habla griego, como aquí en Filipos, no se habla arameo, aunque sus habitantes sean judíos.
Digo que a Jesús no le gustaban las ciudades porque nunca escuché una historia sobre él que mencione a Séforis, y seguramente Jesús estuvo muchas veces allí. Es posible que haya trabajado en ese lugar como carpintero o constructor con su padre, porque cuatro o cinco kilómetros no es nada lejos para un campesino. Si se hubiera quedado trabajando sólo en Nazaret no hubiera sobrevivido como carpintero, pues dicen que Nazaret tiene apenas unos quinientos habitantes. Por otro lado, no hay duda de que estuvo en las ciudades de Betsaida y Corazín, aunque no tenía muy buena opinión
de ellas, como puede verse por los "ayes" que les lanzó (Mateo 11.21; lucas 10.13) Cuando Jesús inició su ministerio, se fue a Capernaum.
Algunos piensan que se fue para trabajar en la ciudad de Tiberíades, que Herodes Antipas empezó a construir después de supervisar la reconstrucción de Séforis. Capernaum no era una ciudad si no una aldea más grande, de unos mil habitantes, aunque sin duda un lugar mucho más importante que Nazaret. Desde Capernaum Jesús viajaba a otros pueblos y aldeas para hablar del reino de Dios.
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